Alud en la Herradura

La segunda semana de enero fue mala para tres pueblos de la Herradura. El lunes 7, a la tarde, un ruido extraño, similar a truenos lejanos, comenzó a escucharse en La Ciénaga. Lentamente comenzaron a subir los dos ríos que bordean al pueblo, ríos que la mayor parte del año son cauces prácticamente secos.

El caudal comenzó a ampliarse y las márgenes cada vez se hicieron más anchas. La corriente bajó con fuerza y arrastró con ímpetu todo lo que encontró a su paso, las piedras rodaron y se llevaron árboles y animales; también una casa deshabitada. Durante horas subieron los ríos al tiempo que crecía la impotencia de los pobladores por no poder pedir ayuda: como siempre, la señal no daba para que la gente pudiera comunicarse con sus celulares a Fiambalá.
Pasaron 20 horas hasta que pudieron pedir auxilio.

La crecida no dejó heridos entre los vecinos de La Ciénaga pero el agua se llevó sus escasos medios de subsistencia: todos los animales, casi todos los álamos y 320 nogales.







La Ciénaga fue el pueblo más afectado por el alud. Desde 1973 que las tormentas no provocaban un desastre así.

En Antinaco, el río se llevó las viñas y una casa habitada, y en Tatón también hubo destrozos y se llevó la toma de agua.

Los tres pueblos se quedaron sin agua potable y aislados. Las autoridades locales y provinciales se movilizaron para restablecer los caminos y llegar a los poblados a auxiliar a la gente.




Defensa Civil de la provincia y de Fiambalá, el municipio de Fiambalá, Policía, Vialidad y el gobierno provincial trasladaron fundamentalmente agua y comida, y trabajaron para controlar la crisis.


Especial mención desde esta página a la directora de Defensa Civil de Catamarca, la Lic. Gretel Galeano, que despachó personal, vehículos e insumos para atender la emergencia. La licenciada Galeano fue nuestro canal de comunicación para mantenernos informados de cómo evolucionaba la crisis y los trabajos que se llevaron a cabo en la zona y particularmente en La Ciénaga ya que la telefonía celular no funcionó durante más de dos semanas no sólo con los pueblos de la Herradura, tampoco con Palo Blanco.



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