31 de diciembre de 2007

Fin de año en Palo Blanco

            Los tres miembros 'más activos' de este proyecto de ayuda a los pueblos de La Herradura decidimos pasar fin de año en la zona. Y nos abrieron su casa para de par en par las familias Morales y Sínches.
            Salimos de Buenos Aires con la camioneta cargada al tope. Decidimos que en este caso llevaríamos todos los juguetes que habíamos reunido para que pudieran repartirse el Día de Reyes
.

            Allí iban, los peluches de Gabriela y de Anita, juguetes procedentes de una cantidad de donantes, libritos de cuentos para chicos, un trencito eléctrico, y coronando el portaequipajes, el triciclo de Matthew que nos lo entregó en mano para los chicos del comedor del barrio de San Lorenzo, de Palo Blanco.

            En la tarde del 30 de diciembre, Bruno Sínches y las voluntarias que diariamente dan el almuerzo y la merienda a un grupo de entre 25 y 50 chicos prepararon una fiestita para entregar los juguetes. Esta vez... fueron 130 los chicos que llegaron con algunas mamás. Bruno hizo maravillas para 'estirar' los juguetes y que cada chico se llevara uno.

            Los chicos se sentaron ordenada y silenciosamente en las sillitas del comedor y otros se quedaron en el patio. En tres tandas se sirvió la merienda. Los tazones para la leche no alcanzaban para todos  (a pesar de que algunos vecinos habían acercado algunos prestados) así que se sirvió en tandas. Era leche con pan horneado por las mujeres del barrio y luego gran brindis con gaseosa y un pan dulce cocido en una enorme bandeja de horno.




             Después de la merienda Bruno agradeció la ayuda y Elida les contó a los allí reunidos cómo se consiguen las donaciones y la cantidad de gente que está atrás de este pequeño grupo de tres colaborando con los pueblos de La Herradura.

Acto seguido, se sacó una mesa al patio y ahí se expuso el contenido de las bolsas. Quedaron para el comedor, para uso comunitario, el televisor que donó Osvaldo, el trencito y el triciclo de Matthew, la máquina para hacer pastas de Alicia y la multiprocesadora de Luis. El resto se repartió entre todos. Básicamente se entregaron juguetes para los chicos, ropa de niños y quedó por repartir alguna bolsa con ropa para adultos.



Asado en Las Papas  

            El 31 partimos dos camionetas de Palo Blanco con destino a Las Papas. Este bellísimo pueblo enclavado en la montaña se halla a más de dos horas de camino de Palo Blanco. Pero la peculiaridad es que ese camino se hace remontando un río. A unos pocos kilómetros al norte de Palo Blanco sale una huella en el piedemonte de unas sierras y a poco de andar, la huella comienza a perderse en el lecho de un río. Todo el resto del camino se hace por el cauce del río, atravesando cañadones, imaginando la huella.

              Los viajeros no sólo tienen que prestar atención a las piedras del lecho y la profundidad del cauce sino a un potencial cambio del clima. Si se nubla y se sospecha que empezó a llover río arriba... hay que abortar la operación y regresar, porque el río encañonado crece rápidamente y la vuelta puede volverse imposible.

            El río nos acerca a Aguas Negras, un caserío en el que viven dos familias. Pero que orgullosamente muestra una escuela (hoy sin maestro por falta de alumnos).


            Luego de este viaje de descubrimiento hacia ese paraje perdido en la Puna catamarqueña, llegamos al arco en el que orgullosamente se lee 'Bienvenidos a Las Papas'


          En Las Papas viven unas 60 personas. Hay una escuela y una posta sanitaria. La posta está equipada pero no tiene enfermero. Hace dos años que se fue el último enfermero. Algún vecino aprendió a dar inyecciones como para sacar del apuro a los otros, ya que la médica de la zona a veces pasa tan sólo una vez al año. (Sí, una vez al año.) Una vecina nos contaba que se les habían vencido algunos medicamentos, porque como no va la médica no sabían para qué eran.


            A la escuela asisten 19 chicos. El maestro vive en Saujil y los vecinos elogian su dedicación. El maestro va en su moto, en algún vehículo que vaya para el pueblo o caminando si no le anda la moto. Desde el cruce de la huella con el camino principal son unas 8 horas de caminata, obviamente por el lecho del río.

            En Las Papas dejamos tres bolsas con ropa y prometimos volver con más ayuda y alguna respuesta para sus carencias estructurales. En Las Papas no hay luz eléctrica, tan sólo un generador. 



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